Hace más de dos años Rudy Fernández anunciaba que estaba preparado para dar el salto hacia un gran sueño, jugar en la NBA, y muchos éramos los que por entonces nos aventurábamos a dar nuestra opinión acerca de las circunstancias en que Rudy daba el salto, y qué se encontraría en su llegada a Portland a nivel deportivo.Pero su llegada a Portland tuvo una repercusión también en lo social, ya que después de unas excelentes Olimpiadas, con el famoso mate ante Dwight Howard incluido, a la llegada de Rudy al aeropuerto de Portland tuvo un caluroso recibimiento por parte de los innumerables fans de los Blazers, enardecidos por el ilusionante proyecto construido por Kevin Pritchard, del que se dice ha sido siempre uno de los grandes valedores del mallorquín.
Rudy en su primer año tuvo un excelente acoplamiento con todo el entorno, y en lo deportivo se llevó muchos elogios de los medios especializados. Para ser un rookie dispuso de minutos de forma regular y de una cierta importancia en los esquemas de McMillan, y es que aunque novato en la NBA Rudy atesoraba ya muchas batallas a lo largo de Europa en las que salió victorioso, y una experiencia a nivel internacional con la que ningún Blazer contaba (ni cuenta).
Con todo esto se esperaba una segunda temporada por parte de Rudy en la que ganase más importancia y desarrollase su juego de una manera más eficiente, pero es en esta segunda temporada en la que los problemas empiezan a surgir. Una cosa está clara, y es que Rudy Fernández es un escolta, posición en la que juega el jugador franquicia de la franquicia de Oregón, y eso taponaba por completo el variado juego de Rudy, pero si algo hace Rudy mejor que Brandon Roy es tirar desde la larga distancia, una situación que llevó a McMillan a pensar en Rudy como un desatascador desde más allá de la línea de tres, papel en el que en cierto punto se vio encasillado.
¿De quién es la culpa de este encasillamiento? Seguramente la mayoría de la gente apuntará a McMillan, máxime cuando medios no especializados, dícese de los mal llamados périodicos deportivos españoles, manipulan la opinión general y llevan realizando una campaña difamatoria del entrenador desde tiempos de Sergio Rodríguez. No niego que parte de la culpa sea de Nate, pero lo que no se puede hacer es cerrar los ojos y querer ver como Rudy ha hecho todo lo correcto. Muchas han sido las oportunidades que ha tenido de demostrar más cosas en su arsenal, y es que ha habido multitud de lesiones que han azotado al equipo de Oregón, incluso la lesión de su jugador franquicia y rival de posición, Brandon Roy. Esa lesión incluso le entregó las llaves de la titularidad para fracasar estrepitosamente en el desempeño de ser la referencia exterior.

Rudy no fue capaz de revertir su situación en ningún momento y entró en una espiral de mal juego, además bastante unidimensional. Toda esta situación desemboca en que una vez fuera Kevin Pritchard los Blazers intenten buscar nueva casa para el #5, pero el precio que pedían era demasiado alto y nadie cedía a la pretensión de lso Blazers de un pick entre el 20-10 de cara al próximo draft. Pero entonces hay un detonante, Rudy Fernández a través de su agente pide públicamente el traspaso e incluso amenaza con la posibilidad de volverse a Europa. Como ocurre en estos casos, Rudy es multado con 25.000$ por pedir públicamente el traspaso.
Las fechas van pasando y los Bazers no le encuentran acomodo, por lo que llega el Media Day, y Rudy está en Portland, aunque se platea no acudir a la sesión de entrevistas y fotografías, acto al que finalmente llega para expresar lo que sigue:
| Trail Blazers Media Day: Rudy Fernandez |
Esta es la situación, y entrando en una valoración personal, única e intransferible, diré que como fan de Rudy que he sido durante muchos años la actitud que está tomando me parece la de un niñato engreído que se cree la estrella que nunca será por culpa de sus actitudes y sus pocas ansias de superación. Aptitudes para jugar al baloncesto las tiene todas, y posiblemente no sean los Blazers el mejor equipo donde desarrollarlas al máximo, pero sí hay muchos equipos NBA en los que su papel podría ser muy superior, y manteniéndose en la NBA lucharía todas las noches contra los mejores del mundo, haciéndose un nombre en la liga y llegando a ganar mucho más dinero del que pudiera imaginar. Pero no, le han venido mal dadas y prefiere volverse a Europa, dónde a buen seguro será muy importante, ganará mucho dinero e incluso alcanzará muchos títulos, pero lo que sí podemos decir es que no habrá desarrollado su juego al máximo, y su competitividad quedará en entredicho. Bajo mi punto de vista una total decepción.
¿Y ahora qué? Porque los Blazers tienen en plantilla un valioso activo muy descontento con toda la situación, que podría dinamitar todo el vestuario. Existen dos posibilidades, liberar al jugador de su contrato o llegar a un acuerdo e intercambiarlo a cambio de prácticamente nada. El primer punto a mis ojos es prácticamente imposible, mientras que el segundo podría llevar al jugador a replantearse su futuro si llega a una franquicia en la que encaje mejor deportivamente. Aún con todo, lo que sí podemos decir es que la historia de Rudy Fernández en la NBA no ha acabado, aunque este es y será el peor episodio...