Desde el año 2002, y no me equivoco, absolutamente todo en los Cavaliers ha girado en torno a LeBron James, y aunque el dos veces MVP de la competición ya no jugará más para los Cavaliers aún todo sigue girando en su figura. La marcha de LeBron ha creado mucha controversia en el aficionado que ve como en la NBA está cuajando un nuevo modelo que bien podría llamarse “amiguismo”, esto es, que las máximas estrellas en cierto modo renuncian a competir entre ellas, y en vez de eso se juntan en busca de un objetivo común, ganar campeonatos. Ya no hablamos de que los máximos favoritos acaparen fichajes de antiguas estrellas en busca de su última oportunidad de ganar el anillo que a ellos se les negó como máximas figuras de la liga, sino que se juntan en el cénit de sus carreras. Muchas son las voces de grandísimas estrellas que se han levantado en contra de esta nueva tendencia, entre ellas las de Michael Jordan, pero lo cierto es la corriente creada por James&Wade&Bosh es el espejo en el que se miran otras estrellas como Chris Paul o Carmelo Anthony. Bajo mi punto de vista una falta de ambición tremenda este nuevo modelo.
De toda la historia de la marcha de LeBron, lo que peor ha sentado en los Cavs fueron las formas en las que se produjo el anuncio, televisado a nivel nacional en un programa especial, The Decission. La reacción en Cleveland no se hizo esperar, el propietario de los Cavs escribió una carta abierta bastante dura de la que dice no arrepentirse, mientras que muchos aficionados se echaron a las calles para quemar las camisetas del hasta entonces ídolo.
Deportivamente la marcha de LeBron deja a los Cavs como uno de los peores equipos de la competición, aunque es cierto que quizás no tan malo como podría llegar a pensarse. Soy de la opinión de que LeBron eclipsaba absolutamente todo, y en cierto modo no dejaba brillar a muchos de sus compañeros. Aún así la papeleta para su nuevo coach, Byron Scott es bastante importante. No sólo han perdido a LeBron, Illgauskas también ha cogido camino hacia Miami, y aunque Dan Gilbert ha prometido un campeonato, y pronto, no hay demasiadas piezas para jugar con ellas aparte de una trade exception brutal procedente del sign&trade del otrora King de Cleveland.
Por tanto, se avecinan tiempos muy duros en unos Cavs que han contado como mejor refuerzo este verano a un Ramon Sessions que sale rebotado de los Wolves sin haber podido retomar el nivel que mostró en su día a los Bucks. ¿Su máxima estrella ahora? Jamison y su contrato por más 38 millones a cobrar en dos años. Con eso está todo dicho…